Est
uve recientemente en el acto de graduación de una persona conocida por quien siento un gran aprecio. Y por enésima vez pude apreciar la inmensa alegría que se deriva de un ambi
ente y unas circunstancias cargados con tanta energía positiva. Pero, en esta ocasión pude percibir algo nuevo, que quiero referir en este post. Pude apreciar la belleza de la alegría, y realmente es tan indescriptible la fuerza de esa emoción, que nunca antes me había percatado de la misma, y quiero que lean lo que descubrí. Estamos tan inmersos en lo material, que hay veces se nos nubla la "vista espiritual", que es aquel tipo de visión que nos permite apreciar la grandeza de los momentos y de las personas.

