
Parece un contrasentido, pero lo estoy considerando como una realidad muy seria, muy trascendental, muy profundamente filosófica. Busco la manera más intelegible de expresarlo; y creo que es ésta: ¡amamos, con la misma autenticidad y pureza, con que ama un niño!. Quiero decir: pese a la madurez que involucra el acto del amor, sucede que el amor nos hace sentir como niños. Es algo complejo, y no sé si pueda explicarlo en la forma más explícita, lo cual es mi deseo, porque quiero compartir una enseñanza que me ha hecho entender muchas cosas. Si al final estás en desacuerdo, ¡es tu derecho! y no lo desaprobaré o rechazaré, porque sólo expreso opiniones muy serias, que espero sean respetadas en la forma que respeto yo las opiniones ajenas. Si te interesó la propuesta introductoria, sigue leyendo.