¿Aceptas a esta mujer como tu legítima esposa hasta que la muerte los separe?. Sin exagerar, esa es la frase más significativa en la vida de una pareja. ¡Créelo!. Y el SÍ a esa pregunta, es la respuesta más maravillosa que puede escuchar un ser humano, y que los conduce al sueño de la formación de una familia.
Dios prevee que ese sueño divino, que se originó primariamente en el Edén, sea de verdad para toda la vida. Dios es amor, y bendice con el amor del matrimonio, la fuerza del amor de una pareja. Pero, llega el divorcio. Dios mío, ¿Qué pasó para llegar a esa situación que parece carecer de arreglo alguno?.

